22 nov 2020

Aventura para Aquelarre - Historias secretas XI: La aldea maldita de Trebaños

 Hola a tod@s,

una vez más vuelve la serie principal de este blog, las Historias Secretas para Aquelarre. Tras casi un par de meses de sequía, el blog vuelve continúa su publicación con su undécimo capítulo, es decir, un módulo titulado La aldea maldita de Trebaños, diseñado para entre uno y tres jugadores/as con una posición inferior a la nobleza, en el que tendrán que encarar el misterio de un mal que acecha a los restos de una antigua aldea, ahora arruinada y, según las malas lenguas, un nido donde el mal se perpetúa. Se trata de una aventura perfecta para introducir a nuevos Jugadores en el mundo de Aquelarre y para la cual no se necesita mucha preparación.

Si dirigís esta aventura, os gusta o queréis realizar una crítica, podéis comentar sin problema. Pinchad en el título para descargarlo. Encontraréis toda la serie colgada en Descarga mis módulos. Que lo disfrutéis.




9 oct 2020

Rarezas Profanas Parte II - Aventuras y Ayudas para Aquelarre

 Hola a todos,

el ritmo en el blog Perso Rol vuelve a ponerse en marcha poco a poco, y en esta ocasión traigo otro recurso especial. He aquí la segunda parte del documento titulado Rarezas Profanas: aventuras y ayudas para Aquelarre. Se trata de una nueva serie de aventuras y ayudas que agrupadas. Rarezas Profanas Parte II incluye lo siguiente:

Por un lado, seis aventuras conclusivas:

1. Dies ad Quem, aventura pirenaica en el comienzo del camino francés hacia Compostela.
2. Los Atravesados, una búsqueda peligrosa en un recóndito valle lucense.
3. Vallis Veniae, basada en un viaje de Isabel I de Castilla al Monasterio riojano de Valvanera.
4. El obsequio real, mini-aventura de iniciación en la ciudad musulmana de Granada.
5. El último rezo de don Tomén, un encuentro con lo sobrenatural durante el sitio de Buñol
6. La cruz del abad Guillén, investigación ambientada en la leyenda del Miserere, de G. A. Bécquer.

Por otro lado, dos ayudas de Juego: un generador de tabernas medievales, con el que poder diseñar su estructura, situación, clientela y otros detalles para decorar tus aventuras, y además una mecánica de Cetrería, para poder simular la caza con halcón y otras aves de rapiña.

Si dirigís alguna de las aventuras, utilizáis las ayudas o queréis realizar una crítica, podéis comentar sin problema. (Pinchad en la miniatura para descargarla). Ésta y otras aventuras podéis encontrarlas en la sección Descarga mis Módulos. Espero que os guste.


15 ago 2020

Notas sobre la Civilización Maya 3 de 3: la estratificación social de la cultura Maya

La sociedad Maya estaba fuertemente jerarquizada por un sistema de estratos diferenciados. En la cúspide de la pirámide podíamos encontrar al Halach Uinik, figura que como describimos con anterioridad era el máximo líder en cada uno de los Kuchkabales o jurisdicciones del Mayapán, exaltación terrenal de una divinidad y encargado de la organización religiosa y política de su “provincia”. Nadie podía mirar directamente a su rostro, teniendo que anteponer su vista con un objeto o paño en medio. Este cargo pasaba a sus hijos primogénitos.

Bajo el Halach Uinik existía toda una referencia nobiliaria compuesta por sujetos capaces de tener un acceso a la tierra y las plantaciones, así como el privilegio del lucro por trabajo de la agricultura, los tributos sociales y los productos de la caza o la servidumbre. Todos ellos se aglutinaban bajo el nombre de los Almenehoob (en plural, “los que tienen padres y madres”), e incluían, dicho a grandes rasgos, por las familias nobles, algunos comerciantes de cierto poder, y los sacerdotes.

Refiriéndonos en concreto al sacerdocio maya, ésta era una profesión muy ramificada y con ciertas competencias compartidas y disputadas entre sus aspirantes. Se le denominaba de manera general como la categoría de los Ah Kincoob (Ah Kin, en sigular, “Los mas altos del Sol”). Normalmente este oficio estaba ostentado por familiares de los propios sacerdotes o bien hijos no primogénitos de otros nobles, como por ejemplo los descendientes de los Batabs que no postularan en un futuro a tal cargo.
El sacerdote supremo recibía el nombre de Ahau Caan o Ahuacán (“Señor de la Serpiente”), cuyas funciones eran diversas, desde efectuar grandes ceremonias o tomar parte en asuntos calendáricos (encontrando los días más propicios para los sacrificios), así como propiciar otros asuntos culturales (como la enseñanza de la escritura iconográfica o la elaboración de los códices). También solían participar como consejero del Halach Uinik. Solía haber hasta cuatro Ah Kines por cada uno de los Cah (agrupación de aldeas mayas) durante el cumplimiento de sus funciones. 

En el propio momento del ritual de sacrificio, destaca la figura del Ah Nacom, un cargo de sacerdocio vitalicio designado por el Halach Uinik encargado de llevar a cabo el ritual en sí, abriendo el pecho de la víctima para extraer su corazón con un pedernal llamado u kab ku (no confundir con el Nacom, “general” militar de un batabil o señorío). Cabe destacar a los Chaques, los ayudantes del Ah Nacom que sujetaban a los sacrificados durante el ritual o preparaban los utensilios y la disposición del ritual. Otros de los cargos extendidos directamente por el Uinik eran el de Ah Holpop que, si bien es cierto que aún no está del todo esclarecida su función, designaban una delegación personal del Halach Uinik, tal vez a modo de representación suya para con los Batabs o caciques señoriales); y también el de los Tupiles, una especie de sobrefiel o almotacén encargados del cumplimiento de las leyes de la comunidad.

A la figura del Ahau Caan se relacionaba otra de cierta importancia, la de los Chac, asistentes de éstos en los cuchcabales o barrios dentro de las poblaciones (Cah), así como los Ah Kulel, responsable de organizar las ceremonias y reunir a los miembros de la comunidad en torno a ella. En algunos documentos del periodo Postclásico se hace referencia a la figura del Ah Paton, que aunque no se sabe con certeza, se cree que era el encargado de la fabricación de ídolos con distintos materiales.

Como figura intermediaria y de bastante importancia entre el Ahau Kan y el resto de la población, nos encontramos la figura del Chilam, un sacerdote que atendía prácticas rituales comunes, como la interpretación de signos y designios que las divinidades ofrecían en a los habitantes), así como los asuntos de medicina y salud de la población. Se sabe de la existencia de los Ah Men, una especie de sacerdote “menor” considerado un sujeto de gran sabiduría y relacionado con los ritos selváticos. Se cree que existían una clasificación interna dentro de los Ah Men, especializada en distintas (e increíbles) proezas: productores de maleficios, conjuradores de viento, despertadores de muertos y fabricantes de yerbas y ungüentos.

Para terminar la descripción de los Almenehoob o casta noble, se encuentra la figura del Polom (aunque más que un oficio singular y concreto se designaba a cualquier sujeto que practicara este trabajo, el Polomboob), comerciantes de gran poder y ascendencia noble muy bien considerados en la sociedad gracias a su incesante actividad económica.

En el tercer nivel de la pirámide social se agrupaban los Uinicoob (“los hombres pequeños”), es decir, la población plebeya. Se trataba del grupo más numeroso y comprendía todo tipo de oficios de campesinos, pescadores, cazadores, constructores, artesanos, etc. Los Uinicoob no eran sino el sustento principal de la sociedad Maya, puesto que conformaban el alimento para ellos y para la clase nobiliaria, rindiendo el tributo complementario.

Con éste obtenían el derecho de protección y libertad necesario para la vida en comunidad (aunque en realidad los precios del tributo nunca fueron excesivos, e incluso a veces voluntario, supeditado siempre a la posibilidad de la comunidad a negociar de manera colectiva los incrementos estipulados). Los nobles sabían que no era fructífero sobrecargar más de lo debido a la casta de los Uinicoob por ciertas razones. Por ejemplo, los nobles sabían que contaban con suficientes excedentes acumulados de maíz (principal producto agrícola), lo cual les otorgaba cierta tranquilidad; y por otro lado la población plebeya se debía al Haab, el calendario agrícola, y por ello los nobles respetaban se conformaban con un tributo mínimo durante los periodos de mayor actividad y trabajo agrícola.

En el último escalafón social se aglutinaba los Pantacoob, es decir, la comunidad esclava, compuesta por una diversidad de historias de vida singulares: personas capturadas, sujetos huérfanos, prisioneros de guerra, extranjeros o cualquiera que hubiese cometido un delito. A veces simplemente se les compraban para la ceremonia ritual. Todos ellos estaban obligados a servir de una u otra manera a la clase dominante o aplacar la ira de los dioses mediante el sacrifico de su cuerpo en una oportuna ceremonia ritual.

25 jul 2020

Día del ROL GRATIS 2020 - 2 Aventuras gratuitas

Con motivo de la celebración del Día del Rol Gratishoy ofrecemos doble aventura:

¿Recordáis a la Bestia del demoni Cruoris en la aventura de Aquelarre Vade Retro? He aquí la segunda parte titulada Vade Mecum, integrada en la serie de aventuras cortas de este blog "Historias Secretas" para Aquelarre, en la que bajo los restos de la ermita montañosa donde ocurrieron los hechos de la primera parte se ha encontrado una cripta y los restos del Santo que da nombre al pequeño templo. Pincha en la miniatura para descargar la aventura.




Por otro lado, continuamos la serie Fast&Dungeons con la aventura Rescate en la cueva de las diez patas, una serie de aventuras minimalistas de una página para Vieja Escuela Juego de Rol donde se ofrece una mini-mazmorra y sus correspondientes criaturas y trampas, ideal para jugar sesiones ultrarrápidas o intercalarlas en aventuras más complejas. Este cuarto capítulo está diseñado para entre 3 y 6 Jugadores/as de nivel 4 a 6, y en el que los aventureros/as habrán de explorar una cueva infestada de... ¡terribles arañas! Pincha en la miniatura para descargar la aventura.



Ambas aventuras podréis encontrarlas también en la sección de Descarga mis módulos. Que los disfrutéis.

30 jun 2020

Notas sobre la Civilización Maya 2 de 3: la organización política y territorial


Hola a tod@s,

He aquí la segunda de tres entradas sobre algunos aspectos de la civilización Maya para tener en cuenta en las partidas de Nahui Ollin (ambientadas en el Yucatán). En este segundo detalle hablaremos brevemente sobre la organización política y territorial existente en el Yucatán de los Mayas, desde los estadios de organización más grandes a los más concretos. Espero que os guste:

Tras la destrucción de la ciudad Mayapán a mediados del siglo XVI (sede de la Liga de Mayapán), la península del Yucatán se dividió en distintas jurisdicciones mayas a modo de provincias o señoríos, cada una denominada Kuchabal. Dependiendo de la versión del estudio, se cotejó un número distinto de jurisdicciones (el antropólogo e historiador Ralph L. Roys (1879-1965) señala hasta dieciocho distintas).

En cada una de ellas el máximo poder político, militar y religioso lo concentraba la figura del Halach Uinik (“el Hombre verdadero”), asentado en la capital de la jurisdicción bajo su mando. Esta potestad ejercía todo tipo de funciones religiosas y políticas, y estaba delimitada y segmentada a lo largo de líneas genealógicas, siendo exaltado como divinidad suprema en una estructura de teocracia, y sus sucesores eran los hijos primogénitos de la línea de sangre principal. Esta autoridad, a su vez, designaba un conjunto de líderes o caciques locales, los Batab, que generalmente compartían líneas de sangre con el Halach Uinik, y cuya función era la de ejercer su influencia política y administrativas en distintos territorios y poblaciones (conocido cada uno como Batabil) dentro de la jurisdicción (básicamente sobre cada uno de los pueblos o Cah que integraban el batabil).

Como comentamos, cada uno de los batabiles de cada jurisdicción estaba formado varias de las unidades mayas de organización social más pequeñas, el Cah o pueblo, entendido como una manera de organización política más que territorial (ya que las subdivisiones con las que contaba y que a continuación comentaremos podían estar dispersas en el terreno). Por ello el Cah hay que entenderlo como una municipalidad que aglutinaba funciones administrativas y militares.

Ahora bien, cada uno de los Cah estaba, a su vez, formado por distintos barrios o parcialidades en que éste se dividía. Cada barrio tomaba el nombre de Cuchteel, término que, tal vez, sea lo más parecido a la idea de una aldea en sí. Cada Cuchteel recibía un topónimo y estaba estaban representada por la figura del Ah Cuch Cab, una especie de regidor en cargado de diversas tareas (división del trabajo o miembro recaudador), aunque se cree que el gobierno de esta entidad fuera colectivo, a través de los distintos jefes de familias.

Si bien esta unidad de agrupamiento también poseía funciones políticas y de administración propias, destacaba además por su unión de cooperación y ayuda entre sus miembros. Además, cada uno de los Cuchteel no se aglutinaban en un espacio continuo, sino que se intercalaban con otros barrios de otro Cah, desmarcándose así que las demarcaciones territoriales de frontera entre municipio y municipio en favor de una unión a través de relaciones humanas y subordinación (ello incluye a los rituales, las ceremonias y el parentesco) entre los gobernantes y quienes los reconocían de tal modo.Dentro de cada Cuchteel, en las distintas residencias de los habitantes nativos, existía otro nivel organizativo más profundo y, a su vez, más complejo: el Ch'ibal. Se trataba de un concepto de familia extensa que ejercían un dominio sobre una porción de tierra.

Los vínculos de dichas familias no se limitaban a un vínculo de parentesco (patrilineal y exogámico, como los niveles de del Cah y del Cuchteel), sino más bien a uno de filiación, es decir, a un conjunto de uniones políticos similares a los linajes y, sobre todo, a los clanes. Debido al dominio de la tierra, se cree que la lucha por los poderes de explotación, rentas y servicios sobre ella propició distintas facciones y estratos sociales entre los habitantes mayas, lo cual podría decirse que dentro de un Cah existían distintos grupos políticos basados en la idea de la filiación.

Como apunte final, cabe destacar que en el territorio maya peninsular, el control social se hacía muy difícil más allá de la centena de kilómetros debido a las condiciones del terreno, las continuas guerras, la carencia de una alta densidad demográfica, el entorno tropical y las relaciones cambiantes en los distintos niveles de agrupación política y de relación. Por ello lo lógico sería hablar de la civilización Maya entendida no como un “imperio” y, apurando ni tan siquiera una “confederación” entre sus Kuchkabales.

En la siguiente y última entrada hablaremos de la estratificación social de la cultura Maya