7 feb. 2019

Aventura para Aquelarre - Historias secretas VII: Vade Retro

Hola a tod@s,

Una vez más, retomamos las entradas de este blog con una nueva aventura para Aquelarre, dentro de la serie Historias Secretas, titulada Vade Retro. Este séptimo capítulo de la serie es un módulo one shot bastante corto, ideado para un total de 2-4 jugadores y ambientado en una zona de montaña nevada. En él, los jugadores encontrarán de pura casualidad un refugio de montaña mientras sufren el temporal provocado por una terrible ventisca. Claro que, tal vez resguardarse en él no sea lo más sensato... Es perfecto para iniciar a alguien en el juego, o bien para intercalar entre aventuras largas o campaña.

Si dirigís esta aventura, os gusta o queréis realizar una crítica, podéis comentar sin problema. Pinchad en el título para descargarlo. Ésta vez, la aventura está diseñada en formato de "una sóla página", para poder utilizarla cómodamente Encontraréis toda la serie colgada en Descarga mis módulos. Que lo disfrutéis.

https://drive.google.com/open?id=1e1ZBDT-xTOCtV4hRtsV0-gb_NZ9o9RbD


17 ene. 2019

Mecánica de Pesca para Aquelarre


Hola a tod@s,

A raíz de una duda que me surgió no hace mucho acerca de cómo los personajes de Aquelarre debían pescar para obtener alimento, he decidido crear una ayuda al respecto. Como primer aporte de este año 2019 os presento un mecanismo que pretende dar forma al modo en el que un personaje pueda pescar en medio de una partida. Para poder pescar con caña, red, hilo o trampa, aparte de contar con tales herramientas, se ha de realizar un lanzamiento de Habilidad x2, añadiendo previamente a la dificultad (y si es posible) una serie de modificadores recogidos en el documento que hay a continuación.

Por supuesto, todos los aspectos referentes a una pesca exitosa son de carácter general, habiendo otros muchos factores que los directores/as puedan tener en cuenta y que, por supuesto, son libres de añadir (como lo relativos pescar en zonas o épocas concretas, o la dificultad de atrapar una u otra especie piezas).

Si utilizáis este recurso, os gusta o queréis realizar una crítica, podéis comentar sin problema. Pinchad en la miniatura para descargarla. Espero que os sea muy útil. Encontraréis esta ayuda también disponible en la sección Recursos para Aquelarre. Un saludo.

https://drive.google.com/open?id=1egUTtncjPCMk2R4zMH4CPojHkxqrJMmf

29 dic. 2018

Lugares recurrentes para Aquelarre - Parte IV (y última)

Hola a tod@s,

Para despedir el año 2018 traigo una última actualización de los Lugares Recurrentes para Aquelarre. Os recuerdo que esta pequeña serie son unos documentos que tal vez os sean útiles en momentos de improvisación, o quizá os sirvan como escenario típico de parada o visita entre aventuras. En esta cuarta y última parte os presento una posada-taberna de dos plantas para poder integrarla en cualquier lugar (una ciudad, en mitad de un camino, una aldea perdida en las montañas o tal vez en medio de un bosque) En el documento se incluye un esbozo de las dos plantas y su mobiliario  básico. También cuenta con los dos tipos de habitantes comunes: los posaderos o criados del lugar, y los clientes que lo ocupan. Como el resto de partes, están disponibles en versión normal y blanco y negro.

Si utilizáis este lugar, os gusta o queréis realizar una crítica, podéis comentar sin problema. Pinchad en la miniatura para descargarla. Espero que os sean útiles estos cuatro Lugares Recurrentes (Quién sabe si en el futuro añadiré alguno más :D). Encontraréis posteriormente el resto de partes colgadas en la sección Recursos para Aquelarre. Feliz año nuevo a tod@s.

  
https://drive.google.com/open?id=1q3AMRxK6RqK4uHSCEv0VukFP_sQL2FRC

3 dic. 2018

Lugares recurrentes para Aquelarre - Parte III

Hola a tod@s,

Una vez más la serie de Lugares Recurrentes para Aquelarre trae un nuevo espacio para vuestras partidas. Os recuerdo que esta pequeña serie son unos documentos que tal vez os sean útiles en momentos de improvisación, o quizá os sirvan como escenario típico de parada o visita entre aventuras. En esta tercera parte os presento una torre abandonada de varias plantas, que puede ubicarse en cualquier lugar ¿qué mejor lugar de descanso inesperado para los incautos jugadores? En el documento se incluye un esbozo de las tres plantas y su mobiliario más básico, así como dos tipos de habitantes que pueden ocuparlo: bandidos que utilizan la torre como refugio (¿un bosque o la cima de una montaña?) y un ánima que habita en ella, la cual puede pasearse a placer en su inteiror. Ésta, y el resto de partes, están disponibles en versión normal y blanco y negro.

Si utilizáis este lugar, os gusta o queréis realizar una crítica, podéis comentar sin problema. Pinchad en la miniatura para descargarla. Encontraréis posteriormente el resto de partes colgadas en la sección Recursos para Aquelarre. Que lo disfrutéis.

https://drive.google.com/open?id=1o222Rqsiz-E5q_smwbFSMgGjsnhWEcpC

8 nov. 2018

Maestros de la Piedra - Crónica del s.XVI (Parte I)

Hola a tod@s,

esta vez traigo contenido diferente al blog. No son aventuras ni ayudas roleras, sino un pequeño relato propio en tres partes del que, por cierto, me inspiré para diseñar la profesión de Sobrefiel para Aquelarre (y que podéis encontrar pinchando aquí).

Maestros de la Piedra, como así se titula, la escribí hace un tiempo, y se trata de una breve crónica ficticia que retrata algunos de los pormenores y la idiosincrasia de ciertos oficios en la ciudad de Cáceres durante la primera mitad del siglo XVI. Detalle del pasado que tiene su eco en la modernidad, ésta es la primera parte (de un total de tres) de la radiografía de una época.


Parte I. Los Fratres de Cáceres                  

 

El joven aprendiz de cantería se afanaba en atravesar la Cuesta del Maestre. Su ascendente y encaramado trazado no detenía su afán de escudriñar el motivo de aquel nombre. ¿Qué era lo que había oído en el taller del herrero? Miró hacia arriba, y sin demorar el paso avanzó mientras se daba cuenta de que aún era temprano.

–¿Qué requiere tan de mañana el maestro cantero? –preguntó el oficial de la herrería al reconocer al pupilo nada más entrar. Tocaba entonces la hora Tercia–. El joven se personó vistiendo prendas blancas, al igual que su instructor, el único maestro cantero en la ciudad de Cáceres.

–Aún nada, señor –respondió sincero el muchacho–.

–¿Y a qué se debe...? –tu presencia, quiso decir el artesano–. El joven, una vez dentro, quedó fascinado observando cada una de las dovelas de los arcos instalados sobre la gran forja candente, imitando un espacio abovedado, así como las columnas del interior de la casa–taller. Absorto en el gran trabajo que allí habían realizado, apenas pudo responder.

–La Cuesta del Maestre... –murmuró cuando volvió en sí–. La crónica que le narrásteis a ese comprador, el que os visitó ayer... ¿podéis contarme más sobre ella? –la curiosidad del joven era constante–. El oficial se giró soltando precipitadamente el fuelle, y la forja ahora expedía un terrible calor a pesar de la temprana hora.

–Ahora no –contestó adusto el herrero, y en su voz podía notarse algún tipo de resentimiento–; nada más sé. No era comerciante ni tendero, sino uno de los sobrefieles del Corregidor... Tan sólo le entretenía mientras revisaba descaradamente las cuentas de don Julián, mi buen maestro. –el joven comprendió entonces aquella tosca respuesta: la continua intromisión del Concejo en el oficio artesanal–. El herrero bordeó entonces el yunque y preparó hábilmente las tenazas junto a las brasas.

Los sobrefieles, sujetos a la tutela del Corregidor y el Concejo cacereño, supervisaban el cumplimiento de las ordenanzas de la villa en las cuestiones profesionales, evitando así posibles abusos económicos por parte de los vendedores; los gremios y los negocios artesanales eran objeto de inspección constante, y por ende, dichos inspectores no gozaban de buena fama. El aprendiz de cantería sabía de su existencia, pues su propio maestro se codeaba con uno de éstos expertos, el cual solía visitarle en el taller cada mes; a veces, incluso, acudía acompañado de un escribano del cabildo, que tomaba notas para sus informes.

–¡Espera, joven! –voceó pesaroso el oficial herrero por haber hablado mal al muchacho, que ya cruzaba el umbral para marcharse–. Bueno..., según tengo entendido, en esta calle, en el solar que ocupa aquella torre, vivía el maestre de los Fratres de Cáceres –herrero y aprendiz salieron del local, y el primero señaló con su mano la torre de Espaderos, que se alzaba unas decenas de metros más arriba. Su imponente matacán vigilaba solemne la puerta romana llamada De Coria, por la cual, según la tradición, en el año de mil doscientos veintinueve las tropas de Su Majestad Alfonso IX de León se personaron en Cáceres–. Pregunta a tu maestro quiénes eran estos caballeros, pues seguro que él sabrá decirte –añadió–. Los maestros de la piedra suelen guardar con celo cuantiosos saberes.

Insaciable uno de curiosidad en tanto que carente el otro de tiempo suficiente para relatos, el herrero vio aparecer en las puertas del negocio a un esportillero. Vestía la librea de los criados de los Ovando y acarreaba tras de sí un caballo, tirando suavemente del bozalillo de la bestia. Despidiéndose del curioso joven, el artesano del hierro volvió al interior del taller, y continuó claveteando tenazmente las herraduras encargadas para la bestia a golpe de martillo.