30 jul. 2017

Las Guerras Floridas (Parte II)


EL SIGNIFICADO COSMOGÓNICO DE LAS GUERRAS FLORIDAS

Antes de la llegada de los españoles, los habitantes del Valle de México esgrafiaron la leyenda de Moctezuma Ilhuicamina (el flechador del Cielo), sucesor de Izcoatl en el trono de México. Entendían que éste guerrero portaba innumerables flechas y disparaba contra las estrellas que salían en la noche, derrotándolas de ésta forma y dando paso al día tras el periodo nocturno. El águila, considerado por los mexicas como el ave cazadora más prominente, representaba al guerrero imitando el alanceo de sus alas con el disparo de las flechas.

Piedra del Sol Azteca
Garras de águila 
aprisionando corazones

Éste animal era para ellos ave suprema cazadora. Su representación más habitual hacía que ésta descendiera sobre la planta de cactus (nopal), y atrapara en sus garras las tunas florecidas (la propia flor saliente de éste) que representaban al corazón del hombre, el cuauhnochtli. He aquí la gran similitud a la designación de la localización de la ciudad de Tenochitlán. Morir en las Guerras Floridas era un honor, pues se asemejaba a la caza del águila en cuestión. En la gran Piedra del Sol o Calendario Azteca, a los lados de la cara del sol pueden verse las dos garras del águila aprisionando corazones humanos.

Teocalli de la Guerra Sagrada
Además, en la parte trasera del monolito llamado el Teocalli de la Guerra Sagrada (monolito azteca que exalta el sentido de la guerra) se encuentra el jeroglifo Atl-tlachinolli (atl, agua, tlachinolli, que se quema, agua quemada, la sangre), que muestra el águila posada sobre las tunas-corazones, producto del tunal divino que es el nopal.

En su pico no se representa, como puede parecer, una serpiente como símbolo azteca y mexicano en la actualidad, sino más bien, según las reinterpretaciones de los clérigos franciscanos de la época, una corriente de agua y otra de fuego. La primera representa al líquido codiciado, la sangre humana, y la segunda al incendio de los templos, señal de la victoria. Literalmente el agua en llamas, que manifiesta sangre y destrucción, es decir, la guerra. El binomio que pregona y representa las Guerras Floridas.
Jeroglifo Atl-tlachinolli
A este tipo de guerra acudían los guerreros jaguares o guerreros de la Noche para luchar contra los guerreros águila, guerrero del Día, (ambos bandos imitando la lucha entre el guerrero "flechador" Moctezuma Ilhuicamina y las estrellas nocturnas). Los bandos acudían al campo de batalla a recolectar flores, metáfora de la recolección de corazones enemigos, similar al águila.

Por eso, en los Chac-mooles (las piedras de los sacrificios de esta guerra que detallaremos en la última entrega de este dossier) , cuando la víctima estaba bocarriba, los sacerdotes consideraban la propia extracción del corazón como el nacimiento de la flor cactárea del nopal.

De aquí surge el nombre de guerras Floridas o Floradas.






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