17 jul. 2013

Nadir Bahar (Aquelarre)

Comienzos del siglo XIV, Francia se encuentra sumida en una discusión del trono tras una serie de intrigas políticas. En Navarra, la cual poseía gran influencia del país vecino, se aprovechó la situación para afianzar a la hija de Luis I de Navarra y X de Francia, Juana, y a su marido, Felipe de Évreux, como directores y monarcas navarros. Felipe VI, que tenía todas las papeletas para acceder al trono Francés, en un principio no opone resistencia a esta "desligación" del país, aunque luego se lo conceden a cambio de su renuncia de algunos condados. Tras la jura en Pamplona de Juana y Felipe, pasaron a llamarse Juana II y Felipe II, ambos de Navarra.

Claro que, el rey francés y sus consejeros, no contento del con ello, comenzaron a realizar una serie de incursiones en algunas poblaciones navarras, para intentar decantar de nuevo el Reino a favor de Francia. Obviamente, los reyes defendieron las ciudades y plazas más importantes como podían, y por ello, incluso pidieron ayuda a todo aliado que pudiera valer en la guerra. Por supuesto, en muchas ciudades del Reino de Navarra, las juderías era una opción aliada para estos enfrentamientos, pues las aljamas, propiedades por derecho reales, ponían muchas veces en primera línea a judíos en el frente de batalla. Pero no todas estas juderías eran demasiado grandes y prolíficas para ser consideradas una buena fuente de soldados. Y una intriga despiadada surgió en la ciudad de Falces, al oeste de las montañas de Aralar, en el corazón de las tierras navarras:

Mi padre Adir, malsín de profesión, pasaba mucho tiempo andando por la judería. Iba por las calles estrechas vigilando discretamente todo lo que pudiera acaecer. En la sinagoga, observaba a sus congéneres e intentaba descubrir los trapicheos que otros judíos hacían puertas afuera de la aljama, lo cual era casi pecado. Cuando una ocasión se le presentaba informaba de ésto al un tal Lucrecio Fabián, que no era ni más ni menos que el Vizconde del Condado. Éste tendría más tarde un hijo, de nombre Fedro, el cual, muchacho de unos trece años, apuntaría a emparentarse con hembras a muy temprana edad el muy "galán"... El caso es que la judería de Falces era pequeña, pero las necesidades reales muy grandes. Y el gran conde de esas tierras, don Martico de Falces, quería cumplir con la amistad de los nuevos reyes, las Excelencias Juan y Felipe, pero no tenía tropas. ¿Qué podían hacer?

Las juderías eran consideradas "propiedades reales". "He aquí mi plan" -debió pensar el Conde Martico-. Y entonces, de la noche a la mañana del año 1341, siendo apenas yo un niño, ví como los hombres armados del condado (los pocos que había), se internaron en la judería con la ayuda de mi padre, que solía traicionar a sus congéneres hebreos, hasta lo más profundo de ella, para comenzar a repartir "palos" a diestro y siniestro, y así comenzar un conflicto dentro de nuestr recinto amurallado. Ésta práctica abusiva y sin razón duró hasta una semana, y cada día los soldados cristianos irrumpían en la aljama, hasta que, del interior de ella, comenzaron a sublevarse los judíos vecinos (y eso era lo que el Conde Martico quería realmente).

Vi como ensartaban en una de éstas a mi padre, pues los vecinos judíos habían visto entrevistarse con soldados del conde y creíanle de su lado (como así realmente era). Cuando todo ésto pasó, mi madre y yo nos quedamos sin amparo, y el conde Martico obtuvo lo que quería: recaudar dinero de los judíos por los desperfectos creados cuando en ciertas ocasiones salieron de la judería y causaron desperfectos en la ciudad (más que la propia fuerza de soldado hebrea, era más práctico retener sus caudales un tiempo y financiar a los monarcas navarros económicamente...). Y la treta salió bien. Pocos años después, mi madre murió a manos de un tipo que entró en nuestra casa para robar. Tras prenderle y darle castigo de muerte, pude sobrevivir en la aljama viviendo de las pocas benevolencias vecinas: había días que el pan sólo podía yo imaginármelo, y con ello saciaba yo mi hambre.

A la edad de veinte ya comencé a trabajar en la tiendas de la alcaicería, bien vendiendo, bien repartiendo los productos, hasta que en apenas meses aspiré a entrenarme como muccadim para cubrir la puerta sur de la aljama. Siempre había efectivos para éste cargo, pero bien conocía yo la judería y no se me daba mal luchar, por lo que no tuve problemas para afianzarme con una lanza con la que proteger las entradas y salidas de allí. Cinco años hace ya que ejerzo de ello.

En una ocasión, durante una ronda nocturna, me encontré merodeando a un tipo por entre las estrechas calles de la aljama. Sólo veí su sombra y parecía muy bajita; era un muchacho, el cual iba ataviado con buenas ropas. Tras darme cuenta de su corta edad le seguí, dispuesto a tomarle y llevarlo a casa, pero me di cuenta que era él: el pequeño Fedro, el hijo del Vizconde Lucrecio. Con gran palacio en Falces, en el centro de la ciudad, no sé qué podría estar haciendo aquí. Cuando lo ví asomarse por una de las ventanas, alcé mi mano y le agarré por el pescuezo. Has caído en mal sitio, muchacho, seas quien seas -le dije mientras lo rebozaba contra el suelo de un golpe-.

El muchacho se orinó encima. Por lo visto había saltado la muralla (no sé cómo), y estaba espiando a una muchacha judía que hacía poco habíase quedado viuda, y era "de buen ver". Le hice volver a casa, me gané unas monedas y desde entonces se cuenta de él que no es más que un burlón depravado. Eso sí, yo guardo las puertas de la aljama, y ese muchacho jamás ha vuelto a aparecer por aquí.

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REINOS
Reino de Navarra

PUEBLO
Judío: Restricciones: Ninguna
Idiomas: Ladino al 100%, Hebreo (CULX2) y Castellano (CULx4)

POSICIÓN SOCIAL
Villano

PROFESIÓN
Muccadim

PROFESIÓN PATERNA
Malsín

SITUACIÓN FAMILIAR
Sin familia

CARACTERÍSICAS PRIMARIAS
Fuerza: 15
Agilidad: 20
Habilidad: 15
Resistencia: 15
Percepción: 20
Comunicación: 5
Cultura: 10

CARACTERÍSTICAS SECUNDARIAS
Suerte: 35
Templanza: 41
RAC/IRR: 75/25
PV: 10/15
Aspecto: 15 (Normal)
Peso y altura: 1, 77 varas / 150 libras

COMPETENCIAS
*Empatía (PER): 20 x 3: 60% + 10%: 70%
*Pelea (AGI): 20 x 3: 60%
*Teología (CUL): 10 x 3: 30%
1 Competencia de Armas de Villano o Soldado a elegir: Lanzas (AGI): 20 x 3: 60% +25%: 85%
Correr (AGI): 20
Descubrir (PER): 20 + 25%: 45%
Escuchar (PER): 20 + 25%: 45%
Esquivar (AGI): 20 + 25%: 45%
Mando (COM): 5
Sanar (AGI): 20 +15%: 35%
Saltar (AGI): 20
Tormento (HAB): 15
Paternas:
Conocimiento de Área (CUL): 10
Escuchar (PER): 20
Forzar Mecanismos (HAB): 15
Sigilo (AGI): 20

INGRESOS Y GASTOS:
80 de Muccadim x 5: 400

HECHIZOS Y RITUALES
Nada

RASGOS DE CARÁCTER
Edad: 24
57: Se ha criado en la costa del mar o de un río importante, así que está acostumbrado a sumergirse en el agua y a manejar pequeñas embarcaciones. Aumenta en +25% las competencias de Nadar y de Navegar.
93: Es un tipo colérico: el personaje se enfada muy fácilmente y al menor gesto, palabra o mirada de menosprecio o insulto, echa mano de sus armas y ataca al que cree que puede estar faltándole al respeto, lo que suele provocarle a él y a sus compañeros muchos quebraderos de cabeza.
69: Cree firmemente en el honor del guerrero y piensa que sólo se debería abatir a un enemigo mirándolo cara a cara, pues es de gente villana y miserable el matar a un oponente a distancia, por la espalda, por sorpresa o desarmado. Por tanto, nunca atacará a un enemigo que no se esté defendiendo con el arma en la mano y, si quiere usar un arma a distancia (arcos, ballestas u hondas) contra otra persona —los animales y criaturas irracionales no cuentan—, tendrá un -25% a su tirada.

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