27 feb. 2013

Fedro Fabián de Falces

Mi padre, el ahora difunto Vizconde de Falces, en el corazón más profundo de Navarra y al oeste de las divinas montañas de Aralar, llegó a componer historias fabulosas sobre su Señor el Conde de Falces cuando volvió de combatir en Poitiers junto con el Reino Francés; y tan bien lo hizo y tan buen y grandes fueron sus elogios (que no era aún Vizconde sino hombre de buena familia), que su Excelencia Martico, que así se llamaba el Conde, le concedió a mi difuno hacedor en su vuelta el título que ahora yo, por extensión, ostento.

Decíale mi padre en sus versos dedicados, como trovador que era al igual que yo, que Martico sofocaba las rebeliones con la sóla mirada al enemigo, y cantábale día y noche sobre las proezas que los secretarios del Conde le enseñaban para escribir tales cánticos. Y bien que se maravillaba don Martico, tanto  que llegó a los oídos de Su Majestad Carlos II de Navarra. Y en tanto que yo tenía unos diez años, y tan sólo me concentraba en leer y escribir con un tutor profesional, mi padre iba a veces a la corte a cantarle y recitarle al Rey acerca de sus buenas intenciones y sus batallas también más allá del Pirineo, pues luchó fuera de sus dominios.

Y es en estas que, aprendiendo ya a leer y escribir, no pensaba yo un sólo día en que mi padre no viniera de aquellos largos viajes y me contara cuantisas historias, para imitarle en eso del recitar y el cantar; e incluso llegué a aprender a oar algún instrumento, como la cítola, y eso les gustaba a cuantos tenía alrededor.

Pronto, ya a los quince, yo no hace mucho de ello (pues poco ha que pasé de la veintena), mi padre se ausentaba, y mi madre, la Vizcondesa Almudena, me contaba que éste se ausentaba para aumentar el patrimonio con su música y sus trovas, ya grande de por sí, y entonces no hacía yo a partir de ahí más que perder el tiempo con la cítola y mis canciones, sin aprender ningún arte de armas (pues mi padre el Vizconde, aún recitando como el mejor, sabía cargar con la lanza igual que unas hirientes palabras poco propicias), me entretenía con ls mozas del castillo donde vivíamos, en la fortaleza de Olóriz, recitándolas par luego yacer con ellas plácidamente...

Y fue uno de los días en que andaba yo despreocupado cuando la noticia de la muerte de mi padre nos sobresaltó: un mal de corazón se apoderó en la corte del Rey y, tras una indisposición contra la que el propio monarca dispuso a sus médicos, no pudieron salvarle la vida. A partir de ese momento heredé título y cuantas fortunas pudo obtener.

Poco tiemo después, habiéndome ganado a pulso la fama de golfo y pervertido en la aldea y cuantas había alrededor, me puse a viajar hacia el sur, como hacían esos anacoretas andrajosos que tanto leía yo para inspirarme y poder enamorar a las damas. Pero pronto, ataviado con buenas ropas y dineros de por medio, los problemas vinieron a mi (siendo yo tampoco gente de paciencia), y en cuantiosas broncas me metía yo que, uno de los días, ya habiendo aprendido y ocultándome con ropas maltrechas y en secreto, así como habiendo traspasado sin que nadie lo supiera (escondiendo mi condición de Vizconde) las fronteras del Reyno navarro, mientras me pegaban en el morro un par de tipos borrachos al intentar encandilar a una tabernera, un tipo me sacó de allí y frenó a esos dos brabucones, ensartándoles una espada en los sus estómagos;

Era un tipo sencillo y malhumorado, parco en palabras y andrajoso. Como iba yo tapado con las ropas tales de campesino y no ataviado como Vizconde, que ya heredé, el hombretón me miró, me dió un tortazo como para espabilarme y me aseguró que "moriría si seguía haciendo el mameluco... pues estaba muy cerca de casa, de Navarra..."

Supe entonces que conocía mi condición y quién eran mis padres, aunque dudaba el cómo. Me contó que la Vizcondesa había ordenado en secreto buscarme... buscarme y hacerme desaparecer, siendo tal hombre, de nombre Braulio y profesión "buscavidas" un hombre de confianza suyo. Al parecer, Felipe de Navarra y conde de Longueville, el hermano del Rey Carlos al que mi padre le cantaba por doquier antes de morir en su corte, me estaba buscando, pues acusaba a mi padre malas artes para con su hermano cuando le recitaba, habiéndose llevado grandes fortunas que sólo un engaño pudiera proporcionarle. Y por ende, al igual que el título de Vizconde, las deudas de mi padre pasaban a mí.

Braulio también me dijo que mi madre había pedido ayuda al Conde de Falces, don Martico, pero se encontraba de vuelta de tierras francesas y aún no podía interceder por mí, con lo que, por momentos, sería mejor desaparecer... Y qué mejor que intentar redimir mis pecados de lujuria y holgazanería yendo al oeste, hacia la Ciudad Santa de Occidente. No se si el Conde de Longueville me concedería el perdón, pero sí su Santidad el Apóstol Santiago (de momento...).

1. REINO: Reino de Navarra.
2. PUEBLOS: Navarros: Sociedad: Cristiana, Restricciones: No pueden pertenecer a la clase social esclavo, Idiomas: Castellano al 100% y Aragonés (CULX4)
3: POSICIÓN SOCIAL: Alta Nobleza, Vizconde
4: PROFESIÓN: Trovador
5: PROFESIÓN PATERNA: Trovador
6: SITUACIÓN FAMILIAR: Padre muerto, con lo que hereda el título. Su madre vive, no está casado ni tiene hijos.

7: CARACTERÍSTICAS PRIMARIAS
    Fuerza: 5
    Agilidad: 15
    Habilidad:5
    Resistencia:15
    Percepción: 20 (-2 por rasgo)
    Comunicación:20
    Cultura:20

8: CARACTERÍSTICAS SECUNDARIAS
    Suerte: 60
    Templanza: 52
    RAC/IRR: 45/55
    Puntos de Vida: 15
    Aspecto: 11 (Mediocre)
    Peso y Altura: 1,77 varas - 143 libras

9 COMPETENCIAS
    Primarias:  Elocuencia: 60%+25: 85%, Leer/Escribir 60% , Música 60% y Seducción: 33%.
    Competencias Secundarias:
        Cabalgar
        Cantar +20: 40%
        Corte +20: 40%
        Empatía+45: 65%---> lo modifico por el -2 en PER: 63%
        Leyendas+15: 35%
        Memoria
        Sigilo
        1 Competencia de Armas de Noble a elegir: Hondas (PER)

10 INGRESOS Y GASTOS
    Los trovadores de la Alta Nobleza tienen a su disposición 1.800 al mes.

11 HECHIZOS Y RITUALES
Nada

12 RASGOS DE CARÁCTER
    Poseo 20 años. hago 2 tiradas. 33  91:
-33: Ya sea debido a una herencia inesperada o bien por un tremendo golpe de fortuna, el personaje cuenta con 1D4x1.500 maravedíes adicionales que deberá gastar íntegramente en la compra de equipo y propiedades
-91: El personaje es tuerto: reduce en -2 su característica de Percepción y en -25% el porcentaje de sus competencias de armas a distancia y de Lanzar.


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