27 nov. 2011

Karlos/Koldo (Aquelarre)

"La fe y la Iglesia siempre estuvieron reñidas, al menos tras el velo mundano del dogma y la parafernalia. Créame, en mi pronta juventud fui católico practicante. Muy practicante. No obstante, en estos tiempos que corren veo en cada esquina bajo la luna cómo los más jóvenes blasfeman constantemente y los más viejos señalan con su dedo huesudo."


Siempre he vivido en la bella salamanca, aunque mis padres se trasladaron desde Navarra desde antes de mi nacimiento. No obstante, me han arraigado las costumbres de allí. Cuando tuve la suficiente edad como para aprender a leer escapaba de casa de mis padres para contemplar viejos manuales de cocina y cartas de viaje, actas de autos de fe o libros de don Alfonso "El Sabio", sus consejos, su pedagogía... De todo ello era poseedor un tio cercano, al cual iba a visitar constantemente. Poseía una biblioteca estupenda, a la cual desde entonces idealizo. 


Leía y leía, y antes de acabar un libro mi tio me entregaba otro para que me lo llevase a casa y acabara de entender entresijos medievales, obras amorosas picarescas. Cuando iba allí, él siempre estaba en su despacho. Decía ser un hombre de leyes, y la verdad es que era respetado en su profesión. Sin embargo, un letrado no suele andar con probetas, palanganas y alguna que otra cucharada de azufre en polvo... Un día entré en su lugar de trabajo. Había pocos documentos, aunque si una pequeña biblioteca, la cual yo no sabía ni de su existencia. Contaba alrededor de doce años. Tales libros parecían algo desechos y amarillentos. Estaban en su mayoría incrustados unos con otros (de no sacarlos de allí), a excepción de uno de ellos, el cual se encontraba encima de la mesa de trabajo. Miré el título: "Ave Satani". Luego el capítulo por el que estaba abierto: "Oráculos". 


Al ver esto me sorprendí, al principio. Luego me asusté. ¿Qué andas leyendo, tio? -me preguntaba. Sin pronunciar una palabra coloqué el libro como lo había encontrado y me dispuse a salir corriendo de allí. Sabía que algo prohibido contenían esos libros, y sus enseñanzas (chocantes con mis ideales de fe) divergían notablemente del camino recto... Sin embargo no pude moverme. Mi tio estaba allí. Apoyado en el marco de la puerta de su despacho. Rió. Me miró fijamente y me dijo serena y bondadosamente:


¿Qué viste, Koldo? ¿Qué has notado?
¡Nada! ¡se lo juro! Creo que he de irme
-dije.
Nada de eso... ¡Ven! Te mostraré el libro que estabas ojeando ¡Mira!


Se trataba de un compendio de magia. Al parecer magia negra, como suelen llamarlo. Eso es magia. ¿Qué hacía un hombre de leyes con un manual así, aún más con una biblioteca? ¿Quién sabe? Todos guardamos un trozo de nuestra vida en el lugar más profundo, lejos de los ojos del resto... Me explicó que recurría a ella para resolver situaciones difíciles, ayudar en lo posible a las gentes de su barrio, amigos selectos, etc. Decía que era un simple aficionado, pero yo sabía que dominaba aquellas artes mucho más. Decía que era otro camino de resolver las cosas. Tener una visión no tan estricta y frustrante como la única que la en la vida era posible no era suficiente para él. Mi tio era bondadoso, una gran persona, pero utilizaba artimañanas poco ortodoxas para su afán altruista.


Desde entonces he seguido visitando a mi viejo tio hasta que murió. Antes de marchar a vivir a Navarra, me dejó gran parte de su legado, pues no poseía hijos (incluyendo el contenido del despacho, que previamente me había dado a conocer). Desde  ese momento intenté canalizar su esencia mágica de la misma forma que había hecho alguna vez. Ayudaba aquí y allá, resolvía más o menos problemas que tenía a mi alcance sin intentar no causar agravios a los que me rodeaban. Por este tiempo contaba con 20 años. A partir de ahí comenzó un largo proceso autodidacta de las ciencias ocultas, magias y derivantes de los que aún no soy conocedor del todo (y espero no serlo nunca). ¿un mago es como lo llama? Sí... posiblemente.


Pocas veces revelaba (si me apuras, nunca) mi condición de mago, aunque era evidente que me gustaba el ambiente de lo sobrenatural. Por ello, pronto se topó conmigo el Santo Oficio. De nuevo "la fe" llamaba a mis puertas, esta vez a modo de ayuda. En esos momentos me convertí en uno de sus vasallos tras el telón, un "cazamonstruos" más, pero con la diferencia de que yo utilizaba el conocimiento de mi tio para obtener resultados. Sin embargo... la Inquisición no consideraba lícita mis prácticas, ¡ninguna!, y desde esos momentos comencé a ser perseguidos por ellos. Ahora son mis captores.


Notas del director de juego:

En realidad no eres un sabio, eres un mago. Conocedor de lo sobrenatural, intentaste ayudar a la Iglesia y a sus "cazamonstruos"(cazavampiros, cazabrujas...etc), pero en cuanto descubrieron que usabas rituales de magia negra te quitaron su apoyo y comenzaron una persecución contra ti. Ahora, perseguido por los monstruos que ayudabas a cazar y por tus antiguos aliados de la Iglesia te ves obligado a esconderte en tu refugio mágico en Etxarri-Atananz.


Te encuentras investigando una fórmula que cambie tu identidad por completo para librarte de tu pasado y tus persecuciones. Tienes ya casi todos los ingredientes no obstante, hay uno especialmente difícil de conseguir: brazos y piernas de un cachorro de mandrágora.


Hoy te ha llegado una nota, de un tal Ramiro:

"Señor Koldo, le escribo por que tengo una cachorra de mandrágora en mi poder y creo que le puede interesar. Estoy dispuesto a vendérsela. Nos citamos el 31 de octubre en la posada de Lecumberri "el Aralar".


Podía ser falsa, pero merecía la pena arriesgarse. Una cachorra de mandrágora era algo muy valioso para tus estudios y muy difícil de capturar. Después de pensarlo, partiste decidido hacia esa taberna. Tu objetivo en la partida es hacerte con las extremidades de la cría de Mandrágora (las necesitas para unos conjuros) cueste lo que cueste, a ser posible con métodos que no llamen la atención y volver a tu refugio. Es vital que nadie te siga a la salida de la taberna.

Fuerza:20 Agilidad:10 Habilidad:15 Resistencia:20 Percepción:15 Comunicación:5 Cultura:20

Racionalidad:-25             Irracionalidad:125
Suerte:40

Armas y Armaduras:
Armas:Espada corta (60%, daño 1d6+1d4+1)
Armadura: ropa gruesa (protección 1)

Competencias:
Alquimia: 85 Astrología: 95 Conocimiento de los animales: 75 Conocimiento mágico: 90 Leyendas: 65 Falsificar: 45

Hechizos:
  • Riqueza: Convierte trozos de carbón en oro durante 24 horas, luego vuelven a convertirse en carbón.A efectos del juego te da 1d20 monedas de oro. 
  • Inmunidad al fuego: El fuego no te quema la piel (pero sí a la ropa, el pelo y los ojos). También puedes morir por falta de oxígeno en medio de un incendio, pero no quemado. 
  • Curación de Heridas graves: el nombre lo dice todo. 
  • Pacificación de fieras salvajes: Por muy hambriendos u hostiles que se sientan, mientras no los ataques, ningún animal no mágico te atacará. 
  • Vuelo: Puedes volar durante 1d10 horas, a una velocidad de 40 km/h solo o de 25 km/h si llevas alguien contigo.

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